“No fumo, no bebo y no consumo drogas, pero cada día siento la necesidad de tomar azúcar”. Aunque hasta ahora este parecía el perfil de una persona sana, para Robert H. Lustig, Laura A. Schmidt y Claire D. Brindis, investigadores de la Universidad de California (EE UU), es el testimonio de un adicto.
Los tres científicos publicaron el pasado mes un artículo en la revista Nature que atacaba el consumo de azúcar y lo relacionaba con el aumento de enfermedades no transmisibles, como la obesidad o la diabetes.
Los autores afirman que los efectos de este aditivo en el cuerpo pueden ser similares a los provocados por ciertas sustancias adictivas como el alcohol y solicitan una regulación, también en los impuestos, que limite sus ventas en los colegios y la edad de compra, como se hace con el tabaco.


Científicos españoles han confirmado que existe una clara relación entre la alopecia androgénica (la calvicie común que aparece de forma prematura) y la hiperplasia benigna prostática (HBP), un crecimiento no maligno en el tamaño de la próstata que aparece en los hombres con la edad, relacionado con algunas hormonas como la dihidrotestosterona.
La aparición de nuevos portadores del VIH no se detiene a pesar de los grandes esfuerzos realizados en su prevención. Entre los años 2001 y 2010 la tasa de nuevas infecciones sigue siendo alta y estable: alrededor de 2,7 millones en todo el mundo. El descenso en la tasa anual respecto a 2001 es del 15%, una cifra significativa pero insuficiente. Por eso es necesario implementar nuevas herramientas que permitan combatir las nuevas infecciones.
Un revelador ensayo clínico (conocido como HPTN 052) demostró que es un 96% menos probable que la gente contagiada con VIH transmita el virus a sus parejas si toman fármacos antirretrovirales (ARVs).
El consumo de cannabis está tradicionalmente asociado con alteraciones en la concentración y la memoria. Una investigación realizada por neurocientíficos británicos ha encontrado que, en estos estados alterados de la mente, la actividad cerebral se vuelve descoordinada e imprecisa, dando lugar a alteraciones neurofisiológicas y de comportamiento que recuerdan a las que se observan en enfermedades como la esquizofrenia.