El radón es un gas radiactivo de origen natural que puede acumularse en viviendas y otros edificios sin que podamos verlo, olerlo ni percibirlo. La exposición prolongada a concentraciones elevadas aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. El problema es prevenible porque el radón puede medirse y, si los niveles son altos, existen formas de reducir su concentración.
¿De dónde sale el radón?
El radón se forma naturalmente por la desintegración de elementos radiactivos presentes en suelos y rocas. Desde el terreno puede desplazarse y entrar en los edificios a través de grietas, juntas, desagües, pasos de instalaciones y otras aberturas en contacto con el suelo.
Por eso las concentraciones pueden ser muy diferentes entre dos viviendas cercanas. La antigüedad o el aspecto de una casa tampoco permiten saber cuánto radón contiene.
¿Por qué puede causar cáncer de pulmón?
Al respirar aire que contiene radón también se inhalan productos de su desintegración. Estas partículas pueden depositarse en las vías respiratorias y emitir radiación que, con exposiciones repetidas durante años, puede dañar el ADN de las células pulmonares.
El radón es un factor de riesgo reconocido de cáncer de pulmón. En las personas que además fuman o fumaron, el riesgo es considerablemente mayor porque tabaco y radón potencian el riesgo pulmonar. No obstante, también puede causar cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron.
¿Produce síntomas?
No. La presencia de radón en una vivienda no causa síntomas inmediatos que permitan detectarlo. Tampoco existe un análisis de sangre o una radiografía que indique cuánto radón hay en una casa. La forma de conocer la exposición ambiental es medir su concentración en el aire interior.
¿Cómo se mide?
Se utilizan detectores específicos que permanecen en el ambiente durante un período determinado. Hay mediciones de corto y de largo plazo; estas últimas reflejan mejor la concentración promedio porque los niveles pueden variar según la estación, la ventilación y las condiciones atmosféricas.
La concentración suele expresarse en becquereles por metro cúbico (Bq/m³). La interpretación debe hacerse según las normas y niveles de referencia vigentes en cada país.
¿Qué nivel se considera elevado?
No se conoce un nivel completamente libre de riesgo. La Organización Mundial de la Salud propone, cuando sea posible, un nivel de referencia de 100 Bq/m³ y señala que los niveles nacionales no deberían superar 300 Bq/m³. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recomienda intervenir a partir de aproximadamente 150 Bq/m³ (4 pCi/L) y considerar medidas incluso entre 75 y 150 Bq/m³.
Estos valores son referencias internacionales y no sustituyen las normas nacionales o locales aplicables.
¿Hay radón en Argentina?
Sí. El radón es un fenómeno natural y puede encontrarse en distintos lugares. La información oficial argentina reconoce al radón como uno de los factores ambientales que aumentan el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente cuando se combina con tabaquismo.
La concentración concreta de una vivienda no puede deducirse sólo por provincia o localidad: si existe preocupación por la exposición, la medición es la herramienta útil.
¿Cómo puede reducirse el radón de una vivienda?
La solución depende de la concentración medida y de las características del edificio. Las intervenciones pueden incluir sellado de vías de entrada, mejora de la ventilación y sistemas que extraen el gas desde debajo de la construcción antes de que ingrese al ambiente interior. En edificios con niveles elevados conviene que la evaluación y la mitigación sean realizadas por personal con experiencia en este tipo de sistemas.
Ventilar puede reducir temporalmente la concentración, pero no siempre resuelve una entrada persistente desde el suelo.
¿Quién debería prestar especial atención?
La exposición es relevante para cualquier persona que pase largos períodos en un edificio con concentraciones elevadas. Es particularmente importante reducirla en fumadores y exfumadores. Dejar de fumar continúa siendo la intervención individual más importante para disminuir el riesgo de cáncer de pulmón, incluso cuando existe exposición a radón.
En resumen
El radón es invisible y no produce señales que adviertan de su presencia. Su importancia reside en la exposición acumulada durante años. La buena noticia es que puede medirse y que las concentraciones elevadas pueden reducirse mediante intervenciones sobre el edificio.
Fuentes médicas consultadas
Organización Mundial de la Salud (OMS), U.S. Environmental Protection Agency (EPA) y Ministerio de Salud de la Nación Argentina: información sobre radón, exposición residencial y riesgo de cáncer de pulmón. Revisión consultada en septiembre de 2026.
Autoría, revisión y actualización
Contenido elaborado por el equipo editorial de Vistamedica.
Revisión médica: Dr. Diego Romero, médico especialista en Medicina Interna y Oncología Clínica.
Última actualización: septiembre de 2026.
Esta información es de carácter general y no reemplaza la evaluación individual por un profesional de la salud.



