Piercings: riesgos, infecciones, cuidados y señales de alarma

Contenido actualizado: Publicado originalmente en 2010. Última revisión: septiembre de 2026. Este artículo fue revisado y actualizado de acuerdo con la evidencia científica y las recomendaciones médicas vigentes.

Un piercing atraviesa la piel o una mucosa para colocar una joya. Es una práctica muy extendida y, cuando se realiza con técnica adecuada, suele evolucionar bien. Sin embargo, la perforación crea una puerta de entrada para microorganismos y puede producir infección, sangrado, alergias, cicatrices y lesiones específicas según la zona perforada.

¿Qué complicaciones puede producir un piercing?

Durante los primeros días puede existir dolor leve, sensibilidad e inflamación localizada. Entre las complicaciones se encuentran infección bacteriana, sangrado, hematoma, dermatitis por metales, cicatrices hipertróficas o queloides, desgarros y migración o rechazo de la joya.

Si el material utilizado está contaminado también pueden transmitirse infecciones por sangre, como hepatitis B, hepatitis C o VIH. El riesgo se reduce utilizando agujas estériles descartables y procedimientos correctos de higiene y esterilización.

La zona del piercing importa

No todas las perforaciones tienen el mismo riesgo. Las realizadas en el cartílago de la oreja pueden desarrollar infecciones más difíciles de tratar que las del lóbulo y, si progresan, dañar el cartílago.

Los piercings de lengua o labios pueden causar hinchazón, traumatismos repetidos, fracturas dentarias y retracción o lesiones de las encías. Los de ombligo suelen cicatrizar lentamente por el roce y la humedad. Las perforaciones genitales o del pezón tienen consideraciones particulares y requieren cuidados específicos.

Cómo elegir un lugar seguro

La perforación debe realizarse en un establecimiento que cumpla las normas sanitarias correspondientes. El profesional debería utilizar guantes nuevos, preparar correctamente la piel y abrir delante del cliente una aguja estéril de un solo uso.

Las pistolas de perforación no son apropiadas para todas las zonas y especialmente no deberían utilizarse sobre cartílago. Es importante preguntar cómo se esterilizan las herramientas reutilizables y qué material contiene la joya inicial.

¿Qué material conviene para la joya?

El níquel es una causa frecuente de dermatitis alérgica. Para una perforación nueva se prefieren materiales biocompatibles apropiados para implantes o piercings, como determinados grados de titanio o acero, además de otras opciones específicas. La denominación comercial “acero quirúrgico” por sí sola no garantiza la composición ni la ausencia de níquel.

La joya debe tener un tamaño adecuado para permitir la inflamación inicial sin comprimir el tejido. Una pieza demasiado ajustada puede incrustarse y dificultar la circulación local.

Cómo cuidar un piercing reciente

Antes de tocar la zona hay que lavarse las manos. En general se recomienda limpieza suave y evitar manipular, girar o retirar repetidamente la joya. El alcohol, el agua oxigenada y otros antisépticos irritantes usados en exceso pueden retrasar la cicatrización.

Mientras cicatriza conviene evitar piscinas, hidromasajes y el contacto innecesario con secreciones corporales. En piercings orales se requiere una higiene bucal especialmente cuidadosa y controles odontológicos si se mantienen a largo plazo.

¿Cuánto tarda en cicatrizar?

El tiempo varía mucho según la localización y la persona. El lóbulo de la oreja suele cicatrizar antes que el cartílago, el ombligo o el pezón. Que la superficie parezca curada no significa necesariamente que el trayecto interno haya terminado de cicatrizar, por lo que no conviene cambiar prematuramente la joya.

Señales de alarma

Debe consultarse si el dolor o la hinchazón aumentan en vez de mejorar, el enrojecimiento se extiende, aparece pus, mal olor, fiebre o una zona intensamente caliente. Una infección del cartílago de la oreja merece valoración temprana.

Ante sospecha de infección no siempre es conveniente retirar inmediatamente la joya por cuenta propia, porque el orificio puede cerrarse y dificultar el drenaje. La decisión debe individualizarse durante la evaluación médica.

¿Y si se forma un queloide?

Las personas con antecedentes personales o familiares de queloides tienen mayor predisposición a formar cicatrices prominentes después de una perforación. Si aparece un crecimiento progresivo alrededor del piercing conviene consultar a Dermatología; retirarlo sin tratamiento no siempre resuelve el problema.

En resumen

La mayor parte de los problemas relacionados con piercings puede reducirse eligiendo un lugar confiable, utilizando material estéril y una joya adecuada y respetando los tiempos de cicatrización. Una perforación que empeora progresivamente no debería considerarse simplemente parte normal del proceso.

Fuentes médicas consultadas

Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y literatura médica sobre infecciones, alergias y complicaciones asociadas a perforaciones corporales. Revisión consultada en septiembre de 2026.

Autoría, revisión y actualización

Contenido elaborado por el equipo editorial de Vistamedica.
Revisión médica: Dr. Diego Romero, médico especialista en Medicina Interna y Oncología Clínica.
Última actualización: septiembre de 2026.

Esta información es de carácter general y no reemplaza la evaluación individual por un profesional de la salud.