Enfermedad inflamatoria pélvica: síntomas, causas y tratamiento

Contenido actualizado: Publicado originalmente en 2009. Última revisión: septiembre de 2026. Este artículo fue revisado y actualizado de acuerdo con la evidencia científica y las recomendaciones médicas vigentes.

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es una infección e inflamación del aparato genital superior que puede afectar endometrio, trompas de Falopio, ovarios y peritoneo pélvico. Puede producir síntomas intensos, pero también cuadros leves difíciles de reconocer. El diagnóstico y tratamiento tempranos son importantes porque retrasarlos aumenta el riesgo de complicaciones reproductivas.

¿Qué causa la enfermedad inflamatoria pélvica?

Con frecuencia se relaciona con microorganismos que ascienden desde vagina y cuello uterino. Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae son causas importantes, pero la EIP no se limita a estas dos infecciones: puede ser polimicrobiana y participar bacterias de la flora vaginal y otros microorganismos.

Por eso, una prueba negativa para gonorrea o clamidia no excluye una infección del tracto genital superior.

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma más habitual es el dolor en la parte baja del abdomen o pelvis. También pueden aparecer:

  • flujo vaginal anormal;
  • sangrado entre menstruaciones o después de las relaciones sexuales;
  • dolor durante las relaciones sexuales;
  • fiebre;
  • dolor o ardor al orinar;
  • náuseas o vómitos en cuadros más intensos.

Algunas EIP producen síntomas leves o inespecíficos. Esto es clínicamente importante porque incluso una enfermedad poco sintomática puede asociarse con secuelas.

¿Cuándo debe sospecharse?

En una persona sexualmente activa o con riesgo de ITS que presenta dolor pélvico sin otra explicación clara, el profesional debe mantener un umbral bajo para considerar EIP. El examen ginecológico puede mostrar dolor a la movilización cervical, dolor uterino o anexial.

¿Cómo se diagnostica?

No existe una única prueba que confirme todos los casos. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se complementa según la situación con test de embarazo, estudios para gonorrea y clamidia y otras ITS, análisis, examen ginecológico y eventualmente ecografía transvaginal.

La ecografía puede ser especialmente útil cuando se sospecha un absceso tubo-ovárico o cuando deben evaluarse otros diagnósticos. Una ecografía normal no descarta por sí sola una EIP leve.

¿Qué enfermedades pueden parecerse a una EIP?

Entre los diagnósticos diferenciales se encuentran embarazo ectópico, apendicitis, torsión ovárica, quiste ovárico complicado, endometriosis e infecciones urinarias, entre otros. Por eso el dolor pélvico agudo requiere una evaluación clínica adecuada.

Puede consultar también nuestra guía sobre endometriosis y dolor pélvico.

¿Por qué se inicia tratamiento antes de tener todos los resultados?

Cuando la sospecha clínica es suficiente, las guías recomiendan no retrasar innecesariamente el tratamiento esperando todos los estudios. La razón es que el daño tubario puede ocurrir aun en cuadros relativamente leves y el tratamiento antibiótico precoz reduce el riesgo de progresión.

¿Cómo se trata?

La EIP requiere antibióticos de amplio espectro capaces de cubrir los principales microorganismos implicados. El esquema concreto depende de gravedad, embarazo, alergias, tolerancia oral, resistencia antimicrobiana y protocolos locales. Es importante completar todo el tratamiento aunque los síntomas mejoren antes.

Los casos leves o moderados pueden tratarse en forma ambulatoria cuando existe seguimiento adecuado. Si no hay mejoría clínica dentro de aproximadamente 72 horas, se necesita reevaluación.

¿Cuándo puede requerir internación?

  • embarazo;
  • enfermedad grave, fiebre alta, náuseas o vómitos importantes;
  • sospecha de absceso tubo-ovárico;
  • imposibilidad de excluir una urgencia quirúrgica;
  • imposibilidad de tolerar o cumplir tratamiento ambulatorio;
  • falta de respuesta al tratamiento oral.

¿Hay que retirar el DIU?

No de manera automática. El riesgo de EIP asociado a un DIU se concentra principalmente en las primeras semanas posteriores a la inserción. Si una usuaria de DIU desarrolla EIP, generalmente puede comenzar el tratamiento manteniendo el dispositivo y con seguimiento cercano. Si no mejora en 48–72 horas, el equipo tratante puede reconsiderar su retiro.

¿Qué ocurre con las parejas sexuales?

Cuando existe o se sospecha una ITS asociada, las parejas sexuales recientes pueden requerir evaluación, estudios y tratamiento aunque no tengan síntomas. Debe evitarse la actividad sexual hasta completar el tratamiento indicado y resolver el manejo de las parejas según las recomendaciones profesionales.

¿Cuáles son las posibles complicaciones?

La inflamación puede producir cicatrices y daño en las trompas. Las principales secuelas son:

  • infertilidad tubaria;
  • mayor riesgo de embarazo ectópico;
  • dolor pélvico crónico;
  • absceso tubo-ovárico;
  • recurrencia de EIP.

El riesgo aumenta con episodios repetidos, por lo que prevenir nuevas infecciones es especialmente importante.

¿Cómo reducir el riesgo?

El uso correcto del preservativo reduce el riesgo de gonorrea y clamidia. También es importante realizar estudios de ITS cuando estén indicados, tratar las infecciones diagnosticadas y asegurar el manejo de las parejas para evitar reinfecciones. Las duchas vaginales no previenen infecciones y no se recomiendan.

¿Cuándo consultar con urgencia?

Dolor pélvico intenso, fiebre alta, vómitos persistentes, desmayo, sangrado importante, embarazo o posibilidad de embarazo con dolor abdominal requieren evaluación rápida para descartar EIP complicada, embarazo ectópico u otras urgencias.

Preguntas frecuentes

¿La EIP siempre es una infección de transmisión sexual?

No. Gonorrea y clamidia son causas importantes, pero pueden participar otros microorganismos.

¿Puedo tener EIP con síntomas leves?

Sí. Algunos cuadros son poco sintomáticos y aun así pueden producir complicaciones.

¿Los antibióticos reparan el daño de las trompas?

Tratan la infección activa, pero no revierten cicatrices ya establecidas. Por eso es importante tratar precozmente.


Fuentes médicas de referencia: Centers for Disease Control and Prevention (CDC), STI Treatment Guidelines: Pelvic Inflammatory Disease.

Contenido informativo para público general. La EIP requiere diagnóstico y tratamiento médico; no se recomienda automedicarse con antibióticos.