La dieta mediterránea, al microscopio

dieta mediterránea
La rúcula y el tomate tienen efecto antitumoral

Investigación confirma estudios anteriores realizados sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea

Dentro de la dieta mediterránea son numerosas las recetas que unifican varios ingredientes: gazpacho, salmorejo, ensaladas, tomate frito, zumo, etc. Una reciente investigación publicada en Plant foods for human nutrition  confirma estudios anteriores realizados sobre los efectos beneficiosos que se atribuyen a este patrón dietético típico del sur de Europa.

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Tomates rojos contra el cáncer de colon

tomates

Ciertos compuestos de los tomates, como el licopeno, actúan frente al desarrollo de células tumorales originarias del colon

Investigadores del grupo Química de Biomoléculas y Procesos Alimentarios de la Universidad de Almería han confirmado, en líneas celulares in vitro, que los extractos de los tomates tienen actividad frente al cáncer de colon. Además, han comprobado que algunas variedades actúan más intensamente que otras frente a la proliferación de las células cancerígenas. El estudio apunta también el beneficio que aporta el aceite de oliva conjuntamente con el tomate.

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La dieta mediterránea es buena para la salud y la ciencia no se cansa en confirmarlo.

dieta mediterranea

La principal función de las HDLs es encargarse de retirar el exceso de colesterol de las arterias y transportarlo hacia el hígado para su excreción. Este podría ser uno de los motivos por los que seguir esta dieta previene el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Hasta ahora, los beneficios sobre la función del colesterol bueno solo habían sido demostrados en algunos ensayos clínicos con medicamentos o intervenciones basadas en aumentar el consumo de alimentos aislados, pero no se había estudiado nunca qué pasaba si se modificaba la dieta por completo.

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El consumo de mantequilla, se ha relacionado con un riesgo más elevado de diabetes

  El consumo de alimentos con grasas saturadas y de origen animal se asocia a un mayor riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Concretamente, el consumo de mantequilla, rica en ácidos grasos saturados y trans, se ha relacionado con un riesgo más elevado de padecer esta enfermedad. En cambio, el … Leer más…

Las frutillas reducen el colesterol

El consumo de frutillas disminuyó los niveles de colesterol malo y triglicéridos

Diversos estudios ya habían demostrado la capacidad antioxidante de las frutillas, pero ahora investigadores de la Universidad Politécnica delle Marche (UNIVPM, Italia), junto a colegas de las universidades de Salamanca, Granada y Sevilla, han realizado un análisis que revela como estos frutos también ayudan a reducir el colesterol.

El chocolate no engorda

Estos resultados fueron independientes del sexo, edad, madurez sexual, ingesta energética total, ingesta de grasas saturadas, fruta y verdura, consumo de té y café y actividad física

La revista Nutrition publicó un estudio, realizado por expertos de la Universidad de Granada (UGR), en el que analiza cómo influye el consumo de chocolate en los niveles de grasa total (la grasa acumulada en todo su cuerpo) y central (abdominal).

Este trabajo, que desmonta la vieja creencia de que comer chocolate engorda, tomó como muestra a los adolescentes que participaron en el estudio HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence), que analiza los hábitos alimentarios de los jóvenes de nueve países europeos.

Los peligros del jugo de naranja exprimida en bares y restaurantes

Los investigadores recomiendan manipular correctamente las naranjas, limpiar bien las máquinas expendedoras y servir el jugo en el momento

El consumo de jugo de naranjas es habitual en bares y restaurantes.  Esta bebida es conocida por su sabor y valor nutricional, alto contenido en vitamina C, carotenoides, compuestos fenólicos y otras sustancias antioxidantes. Sin embargo, también puede ser un puede ser un peligro para la salud. Un reciente estudio español de la Universidad de Valencia (UV) analiza esta situación.
Cerca del 40% del jugo de naranja natural que se consume, se prepara en bares y restaurantes, pero según el estudio,  el manejo inadecuado de las naranjas y la falta de limpieza de los dispositivos utilizados durante el proceso favorecen la contaminación bacteriana del producto.

Comer pescado disminuye el riesgo de diabetes

El pescado está incluido en la dieta mediterránea y tiene efectos cardiosaludables

“En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas. Esto es realmente preocupante”, explica Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.

El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular.

Los resultados, publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.

Hacer ejercicio ayuda a comer sano

La actividad física parece tener una función facilitadora de conductas alimentarias encaminadas al seguimiento de una dieta sana

Los datos de estudios epidemiológicos sugieren que la tendencia a seguir una dieta sana y a realizar cantidades de ejercicio físico adecuado suelen coexistir en el mismo individuo. Además, el aumento en los niveles de actividad física suele asociarse a una mejoría en paralelo de la calidad de la dieta.

“Conocer la interacción entre la práctica de ejercicio y una dieta sana mejoraría las estrategias preventivas y terapéuticas para la obesidad, al potenciar los esquemas actuales de abordaje y tratamiento”, explica Miguel Alonso Alonso, investigador de la Universidad de Harvard (EE UU) que ha publicado un trabajo de recopilación bibliográfica sobre esta cuestión en la revista ‘Obesity Reviews’.

El ejercicio aporta beneficios como el aumento de la sensibilidad a las señales fisiológicas de saciedad, lo que influye en un mejor control del apetito, pero también modifica las respuestas hedónicas a los estímulos de comida. Por tanto, los beneficios se podrían dividir en aquellos que ocurren a corto plazo –de predominio metabólico–, y los que aparecen a largo plazo –de predominio conductual–.