Lubricantes íntimos: tipos, cómo elegirlos y cuáles usar con preservativo
Lubricantes a base de agua, silicona o aceite: cuáles son compatibles con preservativos, cómo elegirlos y cuándo la sequedad o el dolor requieren consulta.
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Las duchas vaginales no mejoran la higiene y pueden alterar la microbiota vaginal. Por qué se desaconsejan, qué riesgos tienen y cómo cuidar correctamente la zona íntima.
La vulvodinia causa dolor, ardor o hipersensibilidad vulvar persistente sin una causa identificable. Cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen.
La clamidia es una ITS bacteriana frecuente y muchas veces no causa síntomas. Conocé cómo se transmite, cómo se diagnostica, su tratamiento y por qué es importante tratar a las parejas.
El flujo vaginal es la lubricación natural de la vagina, el cual es normal que se modifique de acuerdo a la etapa del ciclo sexual. Es importante que una mujer sepa distinguir los cambios normales, de los que no lo son, para acudir al médico lo antes posible.
El color y la consistencia del flujo cambian de acuerdo con la fase del ciclo menstrual. En generalmente suele ser transparente, aunque un leve tono blancuzco puede ser normal. Es más abundante a mitad del ciclo, durante la ovulación, o en la excitación sexual, y ligeramente más espeso durante la lactancia y el embarazo. El flujo tiene un olor normal característico.
El parto vaginal se asocia en gran medida con los daños musculares ligados al desprendimiento de útero y vejiga, según muestra un estudio de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) que se publica en la revista Obstetrics & Gynecology. Alrededor del 52 por ciento de las mujeres del estudio con prolapso informó además que durante el parto fue necesario el uso del fórceps, cerca de dos veces la cantidad de mujeres del estudio que no tenían el trastorno y en cuyos alumbramientos también se utilizó este instrumento. Según los investigadores, un aumento entre las mujeres que escogen tener a su hijo a través de una cesárea programada en los últimos años se debe en gran parte a la preocupación de que el parto vaginal pueda conducir al desprendimiento de la vejiga y el útero en años posteriores, algo que se ha convertido en objeto de debate en los círculos médicos.