Vitamina C y defensas: ¿realmente mejora la inmunidad?

La vitamina C es importante para el funcionamiento normal del sistema inmunitario, pero tomar grandes dosis no “sube las defensas” de manera ilimitada. En personas con una alimentación suficiente, los suplementos suelen aportar poco beneficio adicional.

¿Para qué sirve la vitamina C?

La vitamina C actúa como antioxidante, participa en la formación de colágeno y ayuda al funcionamiento normal de diversas células del sistema inmune. También mejora la absorción del hierro de origen vegetal.

Se encuentra en frutas y verduras como cítricos, kiwi, frutillas, pimientos, tomate, brócoli y otras hortalizas.

¿Cuánta vitamina C necesitamos?

En adultos, la recomendación diaria habitual es de alrededor de 75 mg para mujeres y 90 mg para hombres. Las personas que fuman necesitan aproximadamente 35 mg adicionales por día.

Estas cantidades suelen alcanzarse fácilmente con una alimentación variada.

¿Previene los resfríos?

En la población general, tomar vitamina C de manera rutinaria no reduce de forma importante el riesgo de resfriarse. Sin embargo, quienes la consumen regularmente pueden tener cuadros ligeramente más cortos o algo menos intensos.

El beneficio parece mayor en personas sometidas a ejercicio físico extremo o exposición intensa al frío, y también puede ser más relevante cuando la dieta aporta poca vitamina C.

¿Sirve empezar a tomarla cuando ya estoy enfermo?

La evidencia disponible indica que comenzar vitamina C recién después de que aparecen los síntomas del resfrío no produce un beneficio consistente en la duración ni en la intensidad del cuadro.

Eso no significa que la vitamina C “no sirva”, sino que corregir una carencia y mantener un aporte adecuado es distinto de usar megadosis como tratamiento de una infección.

¿Más vitamina C significa más inmunidad?

No. El sistema inmunitario necesita numerosos nutrientes, sueño adecuado, actividad física, vacunas cuando corresponden y control de enfermedades crónicas. Ningún suplemento aislado reemplaza estos factores.

Una vez cubiertas las necesidades del organismo, aumentar mucho la dosis no se traduce automáticamente en una respuesta inmune mejor.

¿Puede hacer daño?

Las dosis altas pueden causar diarrea, náuseas y dolor abdominal. En personas predispuestas, el exceso también puede aumentar la carga de oxalato y merece precaución si existe antecedente de cálculos renales.

En adultos, el límite superior tolerable se sitúa en 2.000 mg por día. Las personas con hemocromatosis deben evitar dosis elevadas porque la vitamina C aumenta la absorción de hierro.

¿Necesito un suplemento?

Si consumís frutas y verduras con regularidad, probablemente no. Puede tener sentido si la alimentación es muy limitada, existe una deficiencia documentada o un profesional identifica una necesidad concreta.

En resumen

La vitamina C es esencial para una inmunidad normal, pero no funciona como un “potenciador” ilimitado de las defensas. Para la mayoría de las personas, una buena alimentación cubre las necesidades y los suplementos de altas dosis no previenen el resfrío común.

Fuentes

NIH Office of Dietary Supplements. Vitamin C Fact Sheet for Health Professionals; Dietary Supplements for Immune Function and Infectious Diseases, actualizados 2026.

Autoría, revisión y actualización

Contenido elaborado por el equipo editorial de Vistamedica.
Revisión médica: Dr. Diego Romero, médico especialista en Medicina Interna y Oncología Clínica.
Última actualización: septiembre de 2026.

Esta información es de carácter general y no reemplaza la evaluación individual por un profesional de la salud.