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Una vacuna protege ante los cuatro tipos más prevalentes del virus del papiloma humano, principal causa del cáncer de cuello uterino

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 El virus del papiloma humano (VPH) se ha convertido en una de las principales causas de cáncer de cuello uterino, una patología que causa más de 270.000 muertes al año en todo el mundo. De hecho, el 99,7 por ciento de estos casos esta infectado con el VPH, por lo que su no aparición suponía un paso importante para la prevención de este cáncer. En este sentido, la empresa GSK considera que está cerca de lograr este objetivo con Cervarix, su vacuna candidata contra el cáncer de cuello uterino, que ha cosechado prometedores resultados en un estudio llevado a cabo desde hace cuatro años y medio.

En este tiempo, la vacuna ha registrado un cien por cien de eficacia frente a las lesiones precancerígenas producidas por los tipos 16 y 18 del virus del papiloma humano, que son los causantes del 70 por ciento de los casos de cáncer de cervix en el mundo. Además, Cervarix ha extendido su protección frente a la infección generada por los tipos 45 –en un 94,2 por ciento– y 31 –en un 54,5 por ciento–, que ocupan el tercer y cuarto puesto en el ranking de VPH oncogénicos, según se ha informado en un encuentro celebrado recientemente en el Centro de Investigación de Vacunas de Rixensart (Bélgica).

En esta línea, los dirigentes de GSK han manifestado que su objetivo es ampliar estos estudios de la vacuna para extender su potencial a la hora de proteger contra infecciones causadas por otros tipos del virus del papiloma humano además de los más prevalentes. Igualmente, GSK está iniciando otros dos ensayos en fase III para evaluar la coadministración de la vacuna con otras que se distribuyen de forma rutinaria entre los adolescentes y para calibrar la seguridad de Cervarix con mujeres seropositivas.

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El vicepresidente médico de GSK Biologicals, Hughes Bogaerts, ha destacado en la reunión “la alta inmunidad” que se ha detectado en la vacuna durante estos cuatro años y medio de estudio, a la vez que se aventuró a señalar que las previsiones de la compañía son que la protección de la vacuna se extienda hasta los diez años de duración. Además, expuso la importancia del uso de mejores adyuvantes que permitan una mayor inmunidad, sobre todo en enfermedades como la malaria o el virus del papiloma humano, en los que no se obtuvieron resultados satisfactorios con los adyuvantes con sales de aluminio. En este sentido, Cervirax cuenta con “un novedoso sistema adyuvante”, el AS04, que permite una mayor respuesta inmunológica y durante más tiempo que la observada con la misma vacuna formulada con un adyuvante convencional de sales de aluminio.

Los resultados obtenidos por el estudio, publicado en The Lancet, revelan que el mayor número de anticuerpos se registró a los siete meses de administrar la vacuna, con una incidencia algo mayor entre la población de entre 15 y 25 años, aunque también se detectan grandes resultados en otras franjas de edad que se distribuyen entre los 26 y los 55 años. Aunque alcanzan el tope en los primeros meses, estos niveles de anticuerpos se mantienen a lo largo del tiempo por encima de los límites de una posible infección.

Aunque todavía están pendientes de la aprobación definitiva para su comercialización, los responsables de GSK ya han planificado la distribución de esta vacuna, que empezará “en aquellos lugares que más lo necesiten”. En este sentido, incidieron en que América latina sería uno de los primeros lugares en los que se introduciría Cervarix.

GSK cuenta actualmente con 32 candidatos a vacunas en fases preclínicas y clínicas. De éstas, siete se encuentran en fase III o presentadas a registro. De hecho, las previsiones de los próximos cinco años se sitúan en lanzar nuevas vacunas frente al rotavirus, la enfermedad neumocócica, frente a la gripe para las personas mayores y una vacuna combinada frente a la meningitis para los niños.
Fuente: www.azprensa.com

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