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Cuando los individuos infectados por el VIH se plantean ser padres

La información contenida en Vistamedica está destinado exclusivamente a propósitos educativos, y no pretende ser ni será nunca un sustituto de consejo médico profesional, relativa a tu condición médica específica o pregunta. Siempre busca el consejo de tu médico o proveedor de salud para cualquier pregunta que puedas tener acerca de cualquier condición médica.

A medida que la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana va convirtiéndose en una enfermedad crónica surgen algunas cuestiones que previamente no se habían tenido muy en cuenta cuando la gravedad de la enfermedad era la que dominaba toda la realidad. Uno de los aspectos más importantes hoy en día es el de la reproducción.
En un editorial publicado en la revista ‘The Lancet’, escrito por los doctores Myer, Morroni y El-Sadr del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), se plantea cómo los pacientes que viven con VIH empiezan a plantearse la posibilidad de tener hijos.
Las encuestas parecen claras: entre un 28% y un 45% de los pacientes infectados a los que se les pregunta comentan que quieren tener hijos.
Para muchos seropositivos tener un hijo se percibe como una forma de combatir los efectos sociales adversos que en algunas ocasiones conlleva vivir con sida y relaja la ansiedad que la enfermedad les produce cuando se plantean el futuro. El tratamiento ha conseguido que muchos pacientes vivan la infección como una condición crónica, por lo que el futuro pesa más.

Relación entre reproducción e infección VIH
Los autores explican la relación que existe entre la infección y los diferentes aspectos relacionados con la reprodución: embarazo, anticoncepción, aspectos personales… Los datos parecen indicar que el embarazo no afecta negativamente a la evolución de la infección, y aunque existe un poco de inmunodepresión durante la gestación, ésta suele ser transitoria y se recupera tras el parto.
Por otro lado los métodos anticonceptivos reversibles tampoco influyen negativamente en la enfermedad. No hay interacciones entre los métodos hormonales y los fármacos antirretrovirales. Sólo se desaconseja el dispositivo intrauterino y la ligadura de trompas en mujeres con enfermedad muy avanzada.
El tratamiento antirretroviral se tolera bien en las embarazadas que lo usan, y sólo el efavirez, por su potencial efecto teratógeno, se ha contraindicado en mujeres VIH gestantes. Las pacientes que tomen este medicamento y estén en edad reproductiva deben usar métodos anticonceptivos eficaces.
Para muchas mujeres infectadas por VIH en países subsaharianos no tener un hijo supone un estigma social más fuerte que la propia enfermedad, por lo que es muy importante que las intervenciones para conseguir que los niños no nazcan infectados sean eficaces.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Los autores del estudio resumen estos aspectos en tres tipos de factores que se deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre la reproducción en pacientes infectados por el VIH:
– Factores biomédicos: el estadio de la enfermedad, la disponibilidad de acceder a tratamiento antirretroviral para reducir el contagio, el acceso a métodos anticonceptivos o centros para abortar, los riesgos asociados al embarazo, la teratogenicidad de los fármacos.
– Factores individuales: el deseo de los individuos de tener hijos, la salud de los padres, las perspectivas de futuro, el que la pareja sea seropositiva o no, el conocimiento de que existe un riesgo de transmisión de la enfermedad, y saber que el niño puede quedarse huérfano prematuramente si el progenitor fallece por la enfermedad.
– Factores sociales: las opiniones de la familia o la pareja, las normas de fertilidad del lugar donde viven los individuos (el estatus de una mujer con hijos varía según las sociedades), la actitud y opinión del médico que atiende al paciente, el soporte social para la enfermedad y el tratamiento, y los estigmas sociales de la infección, que pueden transmitirse al hijo.
Cada caso se convierte en un caso único. No se pueden tomar decisiones globales sobre si los pacientes infectados deben o no deben reproducirse. En cada país, en cada momento, con cada persona, la decisión será una.
Pero lo que si es cierto es que el debate debe abrirse, y los servicios sanitarios, los médicos y los pacientes, así como la sociedad tendrá que asumir que la enfermedad ha cambiado, los medios de los que se dispone también y el ‘futuro’ de estos pacientes cada vez es mayor, por lo que el deseo de tener hijos será cada vez más frecuente y tendremos que estar preparados para ofrecerles las mejores oportunidades.

Fuente:6.9.05 – El Mundo – España
Raquel Barba

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