La vaginosis bacteriana (VB) es una alteración frecuente del equilibrio de las bacterias que normalmente viven en la vagina. Se produce cuando disminuyen los lactobacilos y aumentan otras bacterias. No se considera una infección de transmisión sexual clásica, aunque la actividad sexual puede influir en su aparición y recurrencia.
¿Cuáles son los síntomas?
Muchas personas no tienen síntomas. Cuando aparecen, lo más característico es un flujo vaginal fino, blanco o gris y un olor intenso similar a pescado, que puede notarse más después de las relaciones sexuales. También puede haber ardor, irritación o molestias al orinar.
¿Es lo mismo que candidiasis?
No. La candidiasis es producida por hongos y suele causar picazón intensa y un flujo diferente. La vaginosis es un desequilibrio bacteriano. Como los síntomas vaginales pueden tener varias causas, la historia clínica por sí sola no siempre permite diferenciarlas correctamente.
¿La vaginosis bacteriana es una ITS?
No se clasifica como una ITS tradicional. Sin embargo, se asocia con nuevas o múltiples parejas sexuales, relaciones entre mujeres y falta de uso de preservativo. También puede aparecer sin actividad sexual. Las duchas vaginales aumentan el riesgo al alterar la microbiota normal.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico puede realizarse mediante evaluación clínica del flujo y pruebas sobre una muestra vaginal. Se utilizan criterios como los de Amsel, tinción de Gram y, en determinados contextos, pruebas moleculares. No todo flujo u olor vaginal corresponde a vaginosis.
¿Cómo se trata?
Las personas con síntomas deben ser evaluadas y tratadas. Entre los esquemas de referencia se encuentran metronidazol por vía oral durante 7 días, metronidazol vaginal o clindamicina vaginal. La elección depende de antecedentes, tolerancia, embarazo y características individuales.
La vaginosis puede reaparecer después del tratamiento. Las recurrencias son frecuentes y, cuando se repiten, existen estrategias específicas que deben evaluarse con el profesional.
¿Hay que tratar a la pareja?
El tratamiento rutinario de las parejas sexuales masculinas no se recomienda en las guías de referencia actuales. En parejas sexuales femeninas puede existir concordancia de la microbiota y conviene una evaluación individual si hay síntomas.
Vaginosis bacteriana y embarazo
La vaginosis sintomática durante el embarazo debe ser evaluada y tratada, ya que se ha asociado con complicaciones como parto prematuro y ruptura prematura de membranas. El rastreo sistemático de personas embarazadas asintomáticas no se indica de la misma manera en todos los grupos de riesgo.
¿Qué riesgos se asocian con la vaginosis?
La VB se asocia con mayor susceptibilidad a adquirir algunas ITS y con determinadas complicaciones ginecológicas y obstétricas. Si hay dolor pélvico, fiebre o sangrado anormal debe descartarse, entre otras causas, una enfermedad inflamatoria pélvica.
¿Cómo reducir el riesgo de recurrencia?
Se recomienda evitar las duchas vaginales y productos intravaginales no indicados. El uso correcto de preservativo puede reducir el riesgo. No se aconseja automedicarse repetidamente como si todo flujo vaginal fuera candidiasis.
¿Cuándo consultar?
Consultá si aparece flujo nuevo o persistente, olor vaginal intenso, dolor, ardor, sangrado, fiebre, embarazo o recurrencias frecuentes. También si existe posibilidad de una ITS como clamidia o gonorrea.
Fuentes médicas de referencia: Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Bacterial Vaginosis y Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines.
Contenido informativo para público general. No reemplaza la evaluación ginecológica individual.



