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Un ataque de asma bronquial grave puede llevar a la muerte a quien lo padece

El asma bronquial es una enfermedad de prevalencia elevada -entre un 2 y un 6 por ciento de la población la padece- que suele cursar con tos prolongada, disnea, respiración sibilante y sensación de opresión torácica. Se trata de una enfermedad respiratoria crónica, con base inflamatoria y de etiología desconocida, lo que hace, en palabras de Ciriaco Aguirre, catedrático de la UPV-EHU y miembro de la Academia Médico Quirúrgica Española y de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, que “el manejo de la enfermedad sea complejo. Al tratarse de la interacción de diversos fenotipos diferentes es preciso estudiar cómo evoluciona cada uno de ellos para obtener un diagnóstico preciso de cada paciente”.

Estima el catedrático que “el diagnóstico precoz de los cuadros de asma bronquial grave resulta esencial para el pronóstico de la enfermedad. Se trata de una patología severa que, en ocasiones, puede provocar incluso la muerte del paciente. Es preciso establecer un seguimiento personalizado de cada caso que evalúe el historial del paciente y su evolución para adecuarse a las exigencias de la enfermedad”.