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Controversias de la cirugía plástica en mujeres jóvenes adolescentes

La imagen corporal de la adolescente está en continuo desarrollo

El número de adolescentes y su interés en someterse a procedimientos cosméticos se ha incrementado dramáticamente en la última década. La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS) estima que más de 333.000 procedimientos estéticos se realizaron en pacientes de 18 años de edad o más jóvenes en los Estados Unidos en 2005, en comparación con cerca de 14.000 en 1996. En 2005, uno de cada cuatro de estos fueron procedimientos quirúrgicos como la cirugía de nariz, orejas, aumento del volumen mamario, liposucción, aumento del mentón, y la abdominoplastia (reducción de abdomen). ASPS no reporta información demográfica específicamente para los pacientes adolescentes. Sin embargo, entre todos los pacientes, aproximadamente el 90% son mujeres, 20% pertenecen a minorías raciales y étnicas, y tienen un nivel de ingresos considerable.

Enfocándonos en dos de las cirugías mas populares y controvertidas entre las adolescentes, que son la liposucción y el aumento del busto, hay que destacar las cuestiones relativas a la conveniencia de realizar la cirugía estética en pacientes cuyos cuerpos no han alcanzado la madurez, los efectos físicos a largo plazo de estas cirugías, y las complicaciones postoperatorias que pueden surgir.

España vacuna este año, a todas las niñas contra el HPV

La decisión de incluir este tratamiento en la cartilla de vacunación de las menores se adoptó en octubre de 2007 por unanimidad en el Consejo Interterritorial (el órgano de coordinación entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades). Las autonomías tenían hasta 2010 para hacerlo, pero ninguna ha querido esperar. El objetivo es evitar una enfermedad que cada año se diagnostica a unas 2.000 mujeres en España, y que causa unas 600 muertes al año.

Aunque el cáncer de cérvix es el segundo más frecuente entre las mujeres del mundo, en España su incidencia es muy baja ya que los programas de cribado (las revisiones periódicas, como las citologías o la famosa prueba de Papanicolau) son capaces de detectar las lesiones precancerosas antes de que se desarrollen.