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Estudio descubre por qué la circuncisión reduce la transmisión del VIH de mujer a hombre

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Un estudio australiano ha descubierto que la infección masculina por VIH puede producirse a través de la infección de las células de la superficie interna del prepucio y frenillo de los hombres no circuncidados. Estas zonas contienen células de Langerhans, susceptibles al VIH, cerca de la superficie de la piel y protegidas sólo por una delgada capa de queratina. Los hallazgos del estudio fueron publicados en la edición del 13 de julio de AIDS.
Hasta el 90% de los 18,7 millones de hombres con VIH en el mundo adquirieron la infección a través de relaciones heterosexuales. Sin embargo, recientes estudios observacionales de reparto aleatorio han descubierto que la eliminación del prepucio mediante la circuncisión puede reducir el riesgo de transmisión del VIH de mujer a hombre en torno al 65%.
Para establecer qué células susceptibles al VIH constituyen las vías iniciales de infección, dos investigadores de Melbourne examinaron a través del microscopio láminas delgadas de los penes y prepucios de 38 hombres sin VIH. Examinaron nueve penes provenientes de hombres que habían muerto y cuyos cuerpos habían sido conservados previamente durante menos de 24 horas, así como prepucios recién extirpados de 21 hombres vivos a los que se les realizó una circuncisión y de ocho hombres que habían muerto.
En primer lugar, los investigadores examinaron el grosor de la capa de queratina en distintas partes del pene, puntuando el grosor en una escala del cero al cinco. Descubrieron que la superficie interna del prepucio, que no está expuesta cuando el pene está fláccido, poseía una capa de queratina más delgada que la superficie externa (1,8 frente a 3,3 unidades) o el glande o cabeza del pene (3,3 unidades; p<0,05).
De forma similar, el frenillo (la delgada tira de carne en la parte interior del pene que une el cuerpo del pene con la cabeza) casi no presentaba capa de queratina. La queratina es una proteína que se encuentra en las células de la piel que forma una barrera que evita que el VIH entre en el cuerpo a través de la piel.
Los autores también estudiaron la distribución de las células que pueden ser infectadas por VIH tras emplear un método de tinción basado en anticuerpos. A pesar de que se encontraron grandes densidades de células de Langerhans en la zona exterior del prepucio, estas células se encontraban más cerca de la superficie de la piel en la zona interior del mismo y en el frenillo. Las células de Langerhans son responsables de atrapar los organismos patógenos y llevarlos a los nódulos linfáticos para informar al sistema inmunológico, por lo que se cree que constituyen una importante ruta de infección por VIH.
“Las células de Langerhans superficiales en la zona interna del prepucio y el frenillo están poco protegidas por la queratina y, así, podrían desempeñar un papel importante en la infección primaria masculina”, escriben los autores. “Estos hallazgos proporcionan una posible explicación anatómica del efecto protector de la circuncisión masculina, observado desde el punto de vista epidemiológico”.
Otras células susceptibles al VIH, como las células dendríticas, las células T CD4 y los macrófagos, sólo fueron encontradas en capas más profundas de la piel, por lo que es poco probable que constituyan una ruta de infección por VIH a menos que la piel tenga heridas o esté inflamada.
El grupo de investigadores explica que cuando el pene está erecto, la superficie interna del prepucio queda expuesta y estirada, lo que la pone en contacto directo con las secreciones vaginales infectadas por VIH durante la práctica del sexo sin protección. Sin embargo, también señala que la cavidad formada por el prepucio a lo largo de la cabeza del pene podría actuar como un almacén para el VIH tras la relación sexual, aumentando el tiempo que la zona interna del prepucio se expone al virus.
El grupo de investigadores también descubrió que la uretra (el conducto que transporta la orina y el semen) no contenía queratina, mientras que la apertura de la misma contenía muy poca. Sin embargo, estas zonas del pene contenían muy pocas células susceptibles al VIH, por lo que es poco probable que constituyan rutas de infección por VIH.
Por el contrario, la superficie externa del prepucio y el glande contienen células susceptibles al VIH, pero están protegidas por una gruesa capa de queratina.
Referencia: McCoombe SG et al. Potential HIV-1 target cells in the human penis. AIDS 20: 1491-1495, 2006.
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

Fuente: 26.7.06 – Actualización en Tratamientos – España
Chris Gadd. Base de datos: Dr. Argañaraz – sexologiamed@ciudad.com.ar

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