El botox: remedio para muchos

Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) más de cien mil personas se hacen una infiltración al año. Los españoles junto con los franceses e ingleses son los más aficionados a esta técnica.

El paso del tiempo ha hecho que el precio de los tratamientos haya bajado, lo que ha incrementado el número de personas que quieren mejorar su calidad de vida, en lo que a imagen se refiere.
Esta toxina, utilizada como fármaco puede resolver muchos problemas de salud. A parte de ser utilizado para fines estéticos, el botox es útil para problemas de sudor (manos y axilas), dolores musculares, exceso de saliva, estrabismo, temblor de voz y vejiga hiperactiva, espasmos o tics que contraen los músculos de la cara de forma involuntaria, cierre de los párpados de modo involuntario, distonia: contracción involuntaria de los músculos, espasmos de manos y muñecas, Pie equino en casos de parálisis cerebral infantil

El BOTOX

El botox es una proteína de origen natural purificada que procede de la bacteria Clotridium botulinum, la cual produce siete tipos de toxinas, pero de éstas, sólo se utiliza la toxina butolínica de tipo A, más conocida como botox, y de hecho es la sustancia más utilizada en tratamientos estéticos para la atenuación de las arrugas del rostro y líneas de expresión producidas por la gesticulación. Actúa paralizando de forma selectiva los músculos que causan su formación. Una vez aplicado provoca un bloqueo del músculo tratado, es decir, impide que se contraiga y por lo tanto que se forme la arruga. Su éxito se basa en que es una técnica segura, rápida e inocua, con unos resultados duraderos y que consigue una rápida atenuación de las arrugas y, por tanto, un rostro relajado.

En los años 70 los oftalmólogos comenzaron a aplicarlo en pequeños músculos de los ojos para corregir el estrabismo y los ojos vagos, en los 80 se comenzó a utilizarse para corregir temblores y tics faciales. Fue a finales de esa década cuando se usó por primera vez con fines estéticos debido a que se le inyectó botox a un paciente para corregir un espasmo facial y se comprobó cómo disminuyeron sus arrugas y rejuveneció notablemente su apariencia.

El primer país que empezó a utilizar el botox como tratamiento antiarrugas fue Francia en 2003. En España se utiliza desde 2004 donde se comercializa bajo la denominación de Vistabel; el cambio de nombre de debe a la exigencia de las autoridades sanitarias europeas que quieren dejar muy claras las diferencias entre el uso de botox para fines terapéuticos con el de uso estético y fue la nomenclatura de Vistabel la que se decidió utilizar para fines de estética.

Fuente:www.azprensa.com

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