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¿Cómo prevenir el cáncer con vegetales?

La información contenida en Vistamedica está destinado exclusivamente a propósitos educativos, y no pretende ser ni será nunca un sustituto de consejo médico profesional, relativa a tu condición médica específica o pregunta. Siempre busca el consejo de tu médico o proveedor de salud para cualquier pregunta que puedas tener acerca de cualquier condición médica.

La búsqueda y caracterización de compuestos bioactivos de los vegetales incluidos en nuestra dieta diaria ha permitido identificar en plantas como la coliflor agentes quimiopreventivos frente a compuestos carcinogénicos presentes en lo que comemos. Los beneficios de los isotiocianatos e indoles para prevenir el cáncer parecen evidentes.

El grupo de investigación UCM Estrategias Quimiopreventivas frente a Compuestos Carcinogénicos de la Dieta (Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria), ha evaluado el efecto protector del AITC, del PEITC y del I3C frente al daño al DNA producido por las N-Nitrosaminas. El trabajo ha sido realizado in vitro con cultivos celulares, en concreto utilizando células de hepatoma humano y el ensayo Cometa. En este ensayo el daño al DNA se traduce en la formación de un cometa, de ahí el nombre de este método.

Los resultados obtenidos han puesto de manifiesto que el AITC, el PEITC y el I3C protegen a las células de hepatoma humano frente al daño al DNA inducido por las N-nitrosaminas evaluadas. Las diferencias observadas en el efecto protector de estos compuestos indican que la estructura química juega un papel fundamental. Además, existe una buena correlación entre el efecto protector del AITC, el PEITC y el I3C y sus mecanismos de acción.

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Entre ellos caben destacar la inhibición de la actividad de las enzimas hepáticas (Fase I) necesarias para metabolizar las N-nitrosaminas, la estimulación de las enzimas de la Fase II, que convierten los compuestos reactivos en menos tóxicos y más fácilmente excretables, la actividad antioxidante y la inducción de apoptosis.

Esta línea de investigación presenta un gran futuro al tener una enorme repercusión para la salud de los consumidores, por lo que el equipo de investigación aborda actualmente el estudio de nuevos alimentos. Pero es importante recordar que el efecto de la dieta en la salud no tiene lugar mediante la acción de un nutriente aislado, sino a través de la combinación de distintos constituyentes de uno o varios alimentos que interaccionan entre ellos. Por tanto, la complejidad de estas interacciones hace que estemos lejos aún de conocer y comprender el verdadero papel de estos compuestos en la prevención del cáncer.

La protección de los vegetales crudos

Las plantas de la Familia Cruciferae, a la que pertenecen el brécol (Brassica oleracea var. italica), la col (B. oleracea var. capitata), las coles de Bruselas (B. oleracea var. gemnifera), la coliflor (B. oleracea var. botrytis), los nabos (B. campestres var. rapifera), los rábanos (Raphanus sativus) y los berros (Nasturtium officinale) son ricas en glucosinolatos. Se han identificado más de 120 glucosinolatos distintos, que ejercen funciones de protección antimicrobiana, antifúngica e insecticida.

Cuando los vegetales crudos son masticados o troceados, una enzima llamada mirosinasa (presente en la planta o en la flora intestinal) entra en contacto con los glucosinolatos y cataliza la hidrólisis del enlace glucosídico, dando lugar a la formación de isotiocianatos (ITCs) e indoles. Estudios en modelos animales han demostrado que los ITCs naturales y un buen número de análogos sintéticos, son protectores frente a tumores inducidos por carcinógenos en vejiga, colon, esófago, mama, páncreas y estómago. Los principales isotiocianatos presentes de forma natural en la dieta son: el alil isotiocianato (AITC), el fenetil isotiocianato (PEITC) y el sulforafano.

Los indoles tienen como principal representante al indol-3-carbinol (I3C). El precursor de este compuesto es un glucosinolato llamado glucobrasicina, que es muy abundante en plantas crucíferas, como el brécol. En el ambiente ácido del estómago, el I3C, en contacto con el ácido ascórbico de los jugos gástricos, se convierte en el dímero llamado 3,3´-diindoilmetano (DIM). El Indol-3-Carbinol es probablemente uno de los compuestos que más capacidad anticancerígena posee. Numerosas investigaciones indican que el I3C reduce la carcinogénesis química y previene el desarrollo de tumores de mama.

En la actualidad y gracias a los resultados de numerosos estudios epidemiológicos, a la dieta se le puede atribuir un papel protector, pero también de riesgo frente al cáncer. En general, este riesgo que se le atribuye a la dieta se debe fundamentalmente a los carcinógenos que existen en la misma. Son muchos los compuestos mutagénicos presentes en los alimentos, que pueden causar diferentes daños al DNA. Las N-nitrosaminas constituyen uno de los grupos de agentes carcinogénicos más extensamente estudiados y su formación en los alimentos tiene lugar durante su almacenamiento y maduración o en el transcurso de algunos procesos clave en su elaboración, como el tratamiento térmico.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) considera a las N-nitrosaminas como probables o posibles carcinógenos en humanos (grupo 2A y 2B). Teniendo en cuenta que los isotiocianatos y los indoles forman parte de nuestra dieta diaria, consideramos de interés evaluar su efecto protector frente a carcinógenos de la dieta, como las N-nitrosaminas, presentes también en los alimentos y que van a ser consumidos simultáneamente.

Fuente: UCM via SINC

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