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Defienden la cirugía agresiva como mejor opción para tratar el cáncer de ovario avanzado

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La cirugía agresiva o citoreducción en pacientes con cáncer de ovario avanzado aumenta la tasa de supervivencia en comparación con la cirugía conservadora, según un estudio llevado a cabo por la Clínica Mayo. La citorreducción consiste en extirpar la mayor cantidad posible de la neoplasia, con la intención de que el tumor residual sea el menor posible —inferior a 2 cm— para, posteriormente, tratar a la paciente con quimioterapia.
Los resultados de este estudio, que ha sido publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, aportan algo de luz al debate que mantienen los especialistas en este campo sobre las ventajas de la cirugía agresiva en los casos de cáncer de ovario. Y es que, según explica el investigador principal de este estudio, el doctor William Cliby, muchos médicos optan por la cirugía conservadora, una técnica que da lugar a tasa de supervivencia menor.

En la investigación participaron 194 mujeres con cáncer de ovario en estadío IIIC —cuando el tumor o tumores de los ovarios se han propagado al abdomen o a los ganglios linfáticos, o ambos— que fueron sometidas a cirugía en la Clínica Mayo. Los procedimientos de cirugía empleados incluyeron resección del intestino, extirpación de bazo, resección periotoneal y cirugía diafragmática, entre otros.
Así, según las conclusiones del estudio, las pacientes con cáncer de ovario avanzado que fueron sometidas a una citorreducción experimentaron una tasa de supervivencia a los cinco años de un 44 por ciento, frente al 17 por ciento registrado en las pacientes sometidas a intervenciones más conservadoras.
A la luz de estos resultados, el equipo del doctor Cliby ve con preocupación los datos obtenidos en una encuesta llevada a cabo por la Sociedad Americana de Oncología Ginecológica, en el año 2001, en la que un 45,5 por ciento de los especialistas asegura que la principal razón por la que no practican la cirugía agresiva a determinadas pacientes con cáncer de ovario es la falta de evidencias sobre un mayor tasa de supervivencia asociada a esta técnica.

En esta línea, el Cliby espera que su estudio promueva una tendencia hacia la cirugía más agresiva en los casos de cáncer de ovario en las que ésta esté indicada. En esta línea, explica que, aunque la cirugía es sólo una parte del tratamiento empleado contra esta enfermedad, es una de las variables que mayor control le permite ejercer a los ginecólogos especialistas en oncología.
No obstante, Cliby señala que para mejorar el pronóstico de la enfermedad es necesario incentivar la investigación sobre la resistencia a la quimioterapia, la prevención de las recidivas y la detección precoz de la misma.
Fuente:www.azprensa.com

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