Publicidad

Según un estudio, comer en exceso altera el mecanismo del reloj interno del organismo

La información contenida en Vistamedica está destinado exclusivamente a propósitos educativos, y no pretende ser ni será nunca un sustituto de consejo médico profesional, relativa a tu condición médica específica o pregunta. Siempre busca el consejo de tu médico o proveedor de salud para cualquier pregunta que puedas tener acerca de cualquier condición médica.

Un estudio realizado en ratones por investigadores de la Universidad Northwestern en Evanston (Estados Unidos) muestra que comer en exceso altera el mecanismo central del reloj interno del organismo, el que marca rutinas diarias como el sueño y la vigilia, descompasando las señales temporales internas que incluyen el control del apetito.

Según los científicos, que publican su trabajo en la revista ‘Cell Metabolism’, los animales que seguían una dieta alta en grasas ganaron peso y de pronto mostraron una alteración en los relojes circadianos, comiendo calorías extra durante el tiempo que debían estar durmiendo o descansando.

El estudio también muestra que los cambios en el estado metabólico asociados con la obesidad y la diabetes no solo afectan a los ritmos circadianos de conducta sino también a los de la fisiología, así, los investigadores observaron cambios en los genes que codifican el reloj en el cerebro y los tejidos periféricos, dando lugar a una menor expresión de estos genes.

Publicidad

Según los resultados del estudio, la alimentación puede alterar el reloj del organismo. “Descubrimos que cuando un animal en una dieta alta en grasas gana peso come en momentos no adecuados para su ciclo de sueño-vigilia, las calorías extra son consumidas cuando el animal debería estar descansando. Para un humano, esto podría ser como ir a la nevera en mitad de la noche y darse un atracón de comida basura”.

Según Bass, los ciclos del reloj y el metabolismo se alimentan entre sí, creando un circuito vicioso. Una vez que se comienza a ganar peso, el reloj se altera y esta alteración empeora el problema original, afectando de forma negativa al metabolismo y aumentando la propensión a la obesidad y la diabetes.

El reloj biológico es esencial para la conducta y la fisiología de los tejidos. Su funcionamiento se nota en el cerebro, pulmón, hígado, corazón y músculos del esqueleto. Opera en un ciclo circadiano de 24 horas que gobierna funciones como el sueño y la vigilia, el descanso y la actividad, el equilibrio de los líquidos, la temperatura del organismo, los ritmos cardiacos, el consumo de oxígeno y la secreción de las glándulas endocrinas.

Los investigadores estudiaron ratones con características genéticas similares y tras alimentarlos con una dieta regular dos semanas los separaron en dos grupos durante las siguientes seis semanas, uno de ellos siguiendo la misma dieta y el otro una de alto contenido en grasas.

Después de dos semanas, los animales que seguían la dieta grasa mostraron un cambio espontáneo en su patrón normal de actividad-alimentación y descanso-sueño. Comenzaron a comer durante el periodo en el que solían descansar o dormir, en el caso de los ratones de día. Los animales que seguían la dieta regular no mostraron este comportamiento.

Acerca del Reloj Biológico

Puede definirse al reloj biológico como un sistema orgánico capaz de generar un orden temporal en las actividades del organismo, oscila con un período regular y usa las oscilaciones como referencia temporal interna (Pittendrigh y Daan, 1976, Aschoff, 1981, Halberg et al., 1977; Granados et al, 1995). Este concepto engloba dos tipos diferentes de osciladores, aquellos identificables como unidades físicas y diferenciables del resto del organismo, y aquellos que emergen como una propiedad resultante de la interacción de elementos interconectados en asas de retroalimentación. La interacción de ambos sistemas oscilatorios resulta en la adaptación de los organismos a las presiones ambientales cíclicas a su nicho temporal. Otras funciones del reloj consisten en sincronizarse con los ciclos ambientales, transmitir esta información a sistemas efectores que expresan la ritmicidad y que haya un acoplamiento entre los osciladores del organismo para lograr un funcionamiento coordinado (Granados et al, 1995). Las características de los relojes biológicos son:

a) Tienen medios de medir el tiempo (cronometría)

b) La medición se hace con relación a claves ambientales (pueden sincronizarse con claves ambientales, lo que les permite reconocer la hora local)

c) Utilizan la información temporal para controlar aspectos bioquímicos, fisiológicos y conductuales

d) Utilizan mecanismos humorales y neurales para la transmisión de la ritmicidad

Hay un debate entre dos teórias al respecto de la naturaleza de los relojes biológicos en la primera se propone que los relojes son estructuras internas y funcionan como marcapasos y la segunda postula que los relojes son resultado de múltiples procesos fisiológicos en las que participan diversas estructuras.

Hay cuatro tipos de procesos biológicos semejantes a relojes:

1.-Procesos rítmicos de alta frecuencia como latido cardíaco, movimientos respiratorios y generación de espigas en neuronas (este no es reloj en sentido estricto ya que no está regulado por el paso del tiempo sino por condiciones fisiológicas y otras como temperatura)

2.-Ritmos relacionados con ciclos ambientales

3.-Fotoperiodismo

4.-Dormancia o diapausa con duración mínima

Fuente:www.azprensa.com

Deja un comentario

Publicidad