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De sexo, ¡ni hablar!

No son homosexuales, tampoco heterosexuales o metrosexuales. Se definen como asexuales, rechazan cualquier asociación con santidad o pureza, no se consideran superiores al resto de la humanidad como lo hacen los abstinentes, pero tampoco quieren que los vean como bichos raros ni como enfermos, y comienzan a organizarse y a buscar espacios en una sociedad en la que el sexo parece estar en acecho permanente.

Elevada tasa de conductas sexuales de riesgo entre los homosexuales

Un estudio realizado en Barcelona revela que los homosexuales de esta ciudad siguen manteniendo conductas de riesgo que les pueden conducir a contraer la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En otros lugares europeos y de Estados Unidos se registra una tendencia similar.
Después de Portugal, España es el segundo país de Europa occidental con más casos de infección VIH por habitante. Y entre los varones homosexuales se registra la tasa de infectados más alta de Europa, empatados con Francia.

Los psicólogos niegan que la homosexualidad sea una enfermedad

Los psicólogos no han tardado en desmarcarse de las declaraciones realizadas en el Senado por el director del departamento de psicología de la universidad San Pablo CEU, Aquilino Polaino. La calificación de la homosexualidad como “una patología” o la afirmación de que las personas llegan a ser gays y lesbianas porque “tienen un padre violento y alcohólico… y una madre sobreprotectora y exigente” no son compartidas por la mayoría de profesionales y carecen, según los expertos, de base científica.