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Hombres y mujeres se identifican con los estereotipos sobre atractivo sexual pero no los ponen en práctica

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Hombres y mujeres se identifican con los estereotipos sobre atractivo sexual pero no los ponen en práctica, según sugiere un estudio de la Universidad Northwestern en Evanston (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Journal of the Personality and Social Psychology’.

Los estereotipos sociales apuntan a que en la atracción romántica, las motivaciones primarias en los hombres están dirigidas por la belleza y en las mujeres por el poder económico. Los investigadores examinaron en un estudio las vidas románticas de los participantes durante un mes, incluyendo sus expectativas ante una cita rápida.

Según explica Paul Eastwick, director del estudio, “fieles a los estereotipos, los autoinformes iniciales de los participantes varones indicaban que estaban más preocupados que las mujeres por el atractivo físico de su pareja y las mujeres del estudio señalaban más que los hombres el poder del dinero como afrodisiaco”.

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Sin embargo, durante el estudio los investigadores descubrieron que en realidad hombres y mujeres se sentían igual de inspirados por la atracción física y el dinero, es decir, el efecto en la evolución de sus relaciones de pareja que ambos aspectos ejercían sobre ellos no difería entre hombres y mujeres.

“En otras palabras, el aspecto era el primer estímulo de atracción tanto para hombres como para mujeres, y una persona con buenas posibilidades económicas o ambición tendía también a ser atrayente”, señala Eli Finkel, una de las investigadoras que ha participado en el estudio.

Las preferencias de los participantes se basaban en sus interacciones románticas contrastadas con las preferencias ideales según los sexos de las que informaban 10 días antes de tener una cita.

La discrepancia entre lo que las personas hacen y dicen en estas citas rápidas se ajusta a los resultados de otra investigación que muestra que las personas no saben explicar por qué hacen lo que hacen, a menudo refiriéndose a las teorías culturales aceptadas para explicar la propia conducta.

Fuente: Azprensa

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