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La dieta mediterránea, al microscopio

dieta mediterránea
La rúcula y el tomate tienen efecto antitumoral

Investigación confirma estudios anteriores realizados sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea

Dentro de la dieta mediterránea son numerosas las recetas que unifican varios ingredientes: gazpacho, salmorejo, ensaladas, tomate frito, zumo, etc. Una reciente investigación publicada en Plant foods for human nutrition  confirma estudios anteriores realizados sobre los efectos beneficiosos que se atribuyen a este patrón dietético típico del sur de Europa.

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La dieta mediterránea es buena para la salud y la ciencia no se cansa en confirmarlo.

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La principal función de las HDLs es encargarse de retirar el exceso de colesterol de las arterias y transportarlo hacia el hígado para su excreción. Este podría ser uno de los motivos por los que seguir esta dieta previene el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Hasta ahora, los beneficios sobre la función del colesterol bueno solo habían sido demostrados en algunos ensayos clínicos con medicamentos o intervenciones basadas en aumentar el consumo de alimentos aislados, pero no se había estudiado nunca qué pasaba si se modificaba la dieta por completo.

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Comer pescado disminuye el riesgo de diabetes

El pescado está incluido en la dieta mediterránea y tiene efectos cardiosaludables

“En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas. Esto es realmente preocupante”, explica Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.

El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular.

Los resultados, publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.

El alcohol con moderación es bueno para el corazón enfermo

la palabra clave es moderación

Un estudio realizado por la Universidad Católica de Campobasso, Italia, demuestra que un consumo regular de alcohol y moderado es beneficioso para las personas que tuvieron un ataque cardíaco previo o de otros eventos vasculares isquémicos

Era todavía una cuestión abierta en la medicina. Considerando que la investigación científica ha demostrado los efectos beneficiosos del consumo moderado de alcohol en personas sanas, no estaba claro si esto podría ser válido también para los pacientes que ya tenían un ataque cardíaco, derrame cerebral u otro evento vascular isquémico. Una respuesta positiva que viene ahora de un estudio realizado por los Laboratorios de Investigación de la Universidad Católica de Campobasso, Italia: el consumo moderado, definido como uno o dos vasos de vino al día o la cantidad equivalente de cerveza u otras bebidas alcohólicas, reduce significativamente el riesgo de muerte por cualquier causa en los que ya sufrían de enfermedad vascular isquémica.

Promover la dieta mediterránea con nueces, en personas con riesgo cardiovascular, permite mejorar sus patrones alimentarios

Un estudio realizado por la Universidad de Navarra y publicado en el número de Julio de la prestigiosa revista científica Journal of the American Dietetic Association asegura que promover la dieta mediterránea suplementada con frutos secos, básicamente nueces, junto con una buena información, puede mejorar el patrón alimenticio de una persona sin enfermedades cardiovasculares pero con factores de riesgo (hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo…).

El estudio se enmarca en el ensayo multicéntrico PREDIMED, que investiga los efectos positivos de la dieta mediterránea en la prevención de padecer enfermedades del corazón. Los investigadores contaron con la participación de 1551 hombres y mujeres de entre 55 y 80 años y los dividieron en tres grupos: el primero seguía una dieta suplementada con frutos secos (básicamente nueces), el segundo seguía una dieta suplementada con aceite de oliva y un tercero una dieta de control, baja en grasas. A los participantes de los dos primeros grupos se les ofreció una formación nutricional individual y se les realizaron entrevistas de seguimiento. Al tercer grupo se le dio un folleto con consejos.

La dieta mediterránea podría ser más eficaz que la baja en grasas para perder peso

Un estudio a largo plazo realizado con personas que estaban a dieta ha demostrado una pérdida promedio de 3,3 kilos con un régimen bajo en grasa, 4,6 kilos con la dieta mediterránea y 5,5 kilos con una dieta mayormente vegetariana y baja en carbohidratos.

El informe, publicado en el ‘New England Journal of Medicine‘, contó con un 82 por ciento de participantes masculinos con un peso inicial promedio de poco más de 90 kilos. La dieta reducida en hidratos de carbono se destacó en la mejora del perfil de colesterol, mientras, para los diabéticos, la dieta mediterránea fue la mejor para disminuir los niveles de glucosa en ayunas.

Nuevas evidencias de los beneficios de la dieta mediterránea

El efecto antioxidante beneficioso de la dieta mediterránea ha sido constatado una vez más. En este caso, el encargado ha sido un estudio del Hospital del Mar de Barcelona, que recomienda este tipo de alimentación, especialmente entre las personas con un alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Publicada en Archives for Internacional Medicine, la investigación liderada por María Isabel Covas ha contado con la participación de 372 personas (120 mujeres y 162 hombres) de entre 55 y 80 años que presentaban un elevado riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.


El estudio es de carácter comparativo, aleatorio y controlado, en grupos paralelos, y diseñado para detectar las diferencias significativas entre ellos. La principal variable que se consideró en este primer análisis del estudio fue el seguimiento del grado de oxidación ‘in vivo’ de los lípidos, considerado hoy como un factor muy importante de riesgo para la ateroesclerosis.